Cadena de gratitud

Enzo era un niño que siempre quería más de lo que ya tenía. Se quejaba por todo… si no le compraban lo que quería, si no le gustaba la comida que tocaba hoy, si quería ser más alto, si no tenía ropa chula, si su habitación era pequeña,… Un día Enzo y sus padres fueron a pasear junto a un bonito río. Mientras caminaba, vio algo que le llamó la atención, a la orilla del río había una piedra en forma de corazón.

Al enseñársela a su madre, ésta le dijo: “Cuando era pequeña encontré una piedra parecida, era una piedra mágica, que cuando la tocaba me recordaba lo afortunada que era en la vida”. Prueba tú. Al llegar a casa Enzo estaba muy feliz por haber encontrado la piedra. Su madre tuvo una idea: hacer entre los dos una bolsita de tela para que pudiera llevársela a donde quisiera. Mientras la hacían su madre le explicaba todas las cosas y personas buenas por las que tenía que sentirse agradecido.

A partir de ese día Enzo llevaba la bolsita con su piedra a todos lados y de vez en cuando la tocaba para poder recordar todas las cosas que su madre le había dicho. Poco a poco valoraba el tener comida en la mesa, amigos, colegio, una familia que le quería mucho… Un día Enzo se dio cuenta de que a su amiga Alba le pasaba como a él, se quejaba por todo.

Ahora quería un nuevo juguete y no se daba cuenta de que ya tenía muchos. Así que decidió darle la bolsita con la piedra y una notita dentro que decía: “Esta es una piedra mágica farmacia en linea españa, cada vez que la toques valorarás todo lo que tienes, a mí me ha ayudado mucho, espero que ahora te ayude a tí”. Alba, poco a poco aprendió a ser agradecida y pensó: “Enzo tenía razón, esta piedra es mágica, si veo que alguien la necesite se la daré”.

Y así comenzó a formarse la cadena de gratitud. ¿La sigues tú?

¿Te gustaría formar parte de la Cadena de Gratitud?